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Si te dijera que las mujeres somos compartidas con nuestro amor ¿Me creerías?

Hace unos años leí una metáfora respecto de las amistades que hacemos al correr.  Resulta que mientras que uno corre, platica de temas muy personales, que quizá de otro modo no lo haríamos  Inclusive con extraños. La explicación es que mientras corres, la persona que va a tu lado no puede verte a los ojos y, por tanto, no te sientes juzgada.

Cuando empecé a correr mis amigas, todas NO corredoras, me veían como una mezcla de bicho raro con novedad. Les pareció curioso que dejé de desvelarme, lo poco que fumaba y tomaba también lo dejé y todo ello no fue por un novio,  sino por el amor de mi vida.  Mi platica empezó a tener recurrentemente las palabras “kilómetros” “carreras” “ampollas” “carga de carbohidratos”.  Respetaron y miles de veces me lo aplaudieron pero creo que (excepto por una) ninguna ha probado sus besos .

Las amigas corredoras.  ¡Qué les digo!  Los últimos años he encontrado un montón de mujeres que amamos este deporte. Por distintas razones o motivos pero al final nos gusta. Correr es como el galán que todas queremos tener por novio, unas porque es guapo, otras por inteligente, o por simpático, inclusive porque tiene bonita letra. La diferencia es que en este caso somos bastante relajadas y lejos de ponernos celosas hasta lo compartimos.

Nos empezamos a enviciar con él, lo que es una visita semanal se vuelve de 3 veces por semana incluida una visita en fin de semana y, de repente, es el novio de todas del diario. Como mujeres empezamos a compartir los secretos que tenemos con nuestro nuevo novio y nos animamos a probar cosas nuevas,  nos damos tips, viajamos juntas. Y sí, empezamos a tejer relaciones que de otro modo difícilmente conseguiríamos. Porque cuando corremos todas somos iguales y enamoradas del mismo. Nos volvemos mujeres de carne, sudor, corazón y tenis y dejamos atrás las pretensiones. Somos capaces de ser empáticas de la manera mas profunda, lloramos con historia ajenas y reímos de nuestras tragedias.

Y si eres lo suficientemente afortunada, logras superar la barrera de las pistas y conviertes( cual evangelizador)  a estas amigas entrañables en tus hermanas de vida. Eres capaz de encontrarte con ellas ya bañada y arreglada y, al mismo tiempo, te das cuenta que les sigues viendo el alma.

Y todo por este adorado amor que tenemos. Correr. Donde todas nos volvemos mujeres de verdad. Porque eso somos.

Soy corredora.

@FerciRaRe

Facebook: Fernanda Ramo