42 kilómetros y 195 metros para muchos sería una distancia igual que 50 kilómetros, 80 kilómetros, 100 kilómetros; no les generaría nada en especial. A nosotras, nos genera un sentimiento muy especial o al menos a mi sí, pues es la distancia exacta para la prueba más soñada por los corredores: un maratón.

El maratón es una experiencia única para cada persona. Podrás escuchar a 100 corredores contarte de sus maratones y estoy segura que cada uno de ellos te lo relatará desde una perspectiva distinta. Hasta quizá cada maratón hecho por la misma persona sea una experiencia diferente. ¡Qué bonito es el maratón!

Hace unos días leí en algun rinón de las redes sociales que es maratón no se cuenta, SE VIVE. Y vaya que sí se vive y se siente. Es algo que para nada es fácil pero que sí como corredoras debemos experimentar aunque sea una vez en la vida.

Esos nervios de adentrarse a algo que has escuchado, has leido, has investigado pero que aún sigue siendo desconocido. Cualquier cosa puede pasar, para bien o para mal, esté planeado o improvisado (que esto es algo que debemos evitar al 100%). 42.195K que no sabía lo que me esperaba y que ahora amo. Hay algunas cosas que me hubiera gustado saber antes de esta aventura y que estoy segura que muchas han de estar preguntándose lo mismo, aquí algunas y que espero les ayuden:

  • No hay prisa. Es el primero, no es un medio maratón, no es un 10K, no es un 5K. Al menos que tu objetivo desde un principio sea ganarlo o hacerlo sub 3 horas, sal y corre a morir (no literalmente por favor). Si eres una corredora recreativa como yo, analiza la ruta y planea un ritmo cómodo para ti. No sabes como reaccionará tu cuerpo, corre felizmente, lee cada pancarta, escucha cada porra.
  • Adecuar tu outfit al clima. Yo soy fan de correr mis competencias de distancias largas en shorts, pero realmente olvidé que estaría corriendo más de dos horas seguidas y que el sol pegaría a todo lo que daba. Lo que aprendí fue que debí ponerme un poco más de protección solar y una gorra a mi outfit no le hubiera quedado mal.
  • Tener un plan de entrenamiento por un entrenador calificado. Corrí a la “Viva México” con un plan cuestionable. Realmente no me funcionó como yo quería y como decía en cada semana de entrenamiento. Correr bajo el cuidado de un coach calificado me ha ayudado mucho en distancias cortas y no dudo que en un maratón sea la excepción.
  • Simplemente disfrutarlo. Escuché esto casi tres meses después que lo hice. Ninguna persona me preguntó mi tiempo sino “¿lo disfrutaste? Espero que sí, el primero está para eso, para simplemente disfrutarlo” vaya sorpresa, pues realmente es una experiencia única y vaya que lo disfruté. Realmente solo pensaba en terminarlo sanamente y muy feliz.
  • No se vale improvisar. No es stand up ni un momento para sacar las locas ideas que se nos ocurran. Ve a lo seguro aunque sea lento. Corre con lo conocido, habrá más días para arriesgarse. Esto NO significa mediocridad, siempre debes dar lo mejor de ti, pero evita alocarte de más como correr más rápido al principio o usar ropa nueva porque podrás afectar tu rendimiento.
  • No hay muro, no hay límites. El cansancio estará presente en tu carrera, pero es normal. Al contrario, siéntete orgullosa de sentirlo, cada paso que avanzas en contra de ese sentimiento es una victoria personal. Es común que pasando el 30K ya no aguantes ni los tenis, pero tu forma de afrontar ese cansancio te hará que te lleves no sólo tu medalla como premio, sino la satisfacción de poder decir: “Sí, me cansé pero jamás pensé en rendirme”.

Sal y disfruta de tu maratón, como te lo dije, cada experiencia es única.

Por Gloria Daniela Martínez