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Por lo regular la más afectada es la uña del dedo grande y sucede cuando corremos distancias de 21 o 42K. Se trata de un microtrauma, ya que al correr, la punta del zapato golpea el dedo y este impacto puede provocar que la sangre de estanque debajo de la uña, que si no se extrae, el exceso de sangre y otros fluidos puede provocar que se caiga. Correr en clima caluroso puede incrementar el problema, ya que la sudoración y si existe poca transpiración en la calceta o el tenis te queda muy grande, puede aumentar la fricción. Además, cada vez que haces subidas el riesgo aumenta, ya que es más probable que lleves el pie al frente al bajar de regreso y haya irritación.

Cuando tengas una uña negra por correr, no te la quites a la fuerza, acude a un podólogo y que sea él quien te la retire. Puedes poner una protección alrededor de tu dedo para protegerlo. Una vez que te la remuevan, evita el roce, usa calcetines con buena transpiración y si después de dos semanas el dedo sigue rojo y hay inflamación, acude al especialista.