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Seguro has escuchado muchas veces que lo importante no es la hora, sino correr. Y no, no están alejados de la realidad pero hay investigaciones que sugieren que la hora sí importa, al menos para sacar el mayor provecho al rendimiento en determinados tipos de entrenamiento.

Para las largas distancias y trotes de recuperación

Lo bueno: Sin duda, el mejor horario es la mañana y entre más temprano, mejor. No solo porque las condiciones climáticas te permiten rendir mejor (la temperatura perfecta sería entre los 10 y 13ºC) sino porque mentalmente estás más despejada y tu energía aumentará en el transcurso del día. Además, estarás más relajada para cumplir con tus tareas diarias.

Lo malo: Como tienes poco de haber despertado, tu temperatura corporal tarda en llegar a su punto óptimo y al principio sentirás que debes “despertar” también a tus músculos.

El consejo: Lo mejor para calentar el cuerpo es hacer estiramientos en movimiento y consumir entre 300-400 kcal dos horas antes de correr, estudios recientes demuestran que esto mejora el rendimiento. Incluye 250 ml de bebida isotónica antes de tu sesión.

Para las sesiones de velocidad

Lo bueno: ¡El mediodía! Sí, aunque tu hora de comida puede ser sagrada, la verdad es que es el momento en que tu cuerpo ha alcanzado el tope de energía, la cual utilizarás para potencializar tu rendimiento y de paso, quemar grasa de forma eficiente, según un estudio del Journal of Sports Medicine.

Lo malo: Si estudias o trabajas, lo ideal sería que tuvieras la posibilidad de entrenar, comer y de paso bañarte, lo cual para muchas podría ser complicado. Además, adaptar tu horario de comida podría ser más difícil.

El consejo: Antes de entrenar, debes comer unas 300 kcal para mantener la energía (una fruta, frutos secos o una barrita puede funcionar). Espera al menos 15 minutos para bañarte, deja que tu cuerpo se enfríe poco a poco y come en los siguientes 45 min para aprovechar mejor los nutrientes y reponerte más rápido.

Para las carreras a ritmo

Lo bueno: ¡La tarde-noche! Esta es la hora en que el cuerpo alcanza la temperatura más alta y los músculos están más fuertes y son menos propensos a lesionarse. Si tuviste un día pesado, correr puede ser una gran opción para relajarte y descansar, aunque a veces parezca lo contrario.

Lo malo: Tu alimentación e hidratación debe ser adecuada durante el día, además, antes de entrenar debes comer algo ligero de máximo 300 kcal para que alcances un mejor rendimiento. La parte más difícil es la mental porque seguro querrás mejor salir con tus amigas, pareja o bien, descansar.

El consejo: Después de entrenar, cena algo saludable y ligero, evita las comidas copiosas para evitar el insomnio. Las bebidas isotónicas tómalas antes de entrenar y no después y trata de meditar o escuchar música que te relaje al término de tu entrenamiento. Aprovecha los primeros 45 minutos para ingerir una mezcla de carbohidratos y proteína para permitir una recuperación más rápida, un smoothie estará perfecto.