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Las mujeres tenemos una cadera más amplia que la de los hombres y por lo tanto, esto podría traernos problemas al momento de correr. Según recientes investigaciones, una cadera amplia podría provocar un desajuste en zonas como el glúteo medio, el cual es responsable de la estabilización de la pelvis durante la carrera. Además, la debilidad en esta zona, podría acelerar la presencia de la incontinencia urinaria y dolor de rodillas, ya que al sobrecargarla con el impacto al correr (2-4 veces el peso corporal) y al no tener la fuerza suficiente, es muy fácil que ligamentos, huesos y músculos se lastimen más de lo debido.

Se cree que un 15% de las corredoras de entre 25 y 35 años padece de incontinencia urinaria y se presenta con más frecuencia en mujeres que ya tuvieron hijos o en quienes tienen una cadera debilitada. A veces con solo estornudar o toser, aparece este problema.

Fortalecer la cadera también ayuda a evitar el estreñimiento, dolor en las relaciones sexuales, contracturas musculares y pérdida involuntaria de gases.

Correr es un ejercicio de alto impacto y esto es un factor determinante para las disfunciones del suelo pélvico. Por ello, también incluye en tu rutina de entrenamiento ejercicios para músculos estabilizadores como abdomen y glúteos.