Esta es la carta que Paloma Corona, integrante del equipo Juanson Running, escribió para expresar lo que sintió al correr un nuevo maratón desde de haber tenido a sus #babyrunner como ella le llama a su pequeña hija. Aquí te la dejamos para la disfrutes. ¡Gracias Paloma por inspirarnos!

“Para mí, correr se ha vuelto parte fundamental de mi vida, y sin duda, la distancia que más me gusta es el maratón. Tenía 14 meses sin competir en esta distancia, la última vez que lo hice fue el 20 de abril de2015, embarazada de 20 semanas, una locura, ¡ya sé! Pero en esa locura mientras corría y hablaba con mi bebé, le prometí que si terminábamos esa carrera, regresaría con ella de la mano a saldar una cuenta pendiente de 3 horas con 15 minutos.
Mi #babyrunner nació el 24 de septiembre de ese año.

Sin embargo, en diciembre y con una cesárea encima, sin poder correr, además de los 17 kilos extras, me inscribí al maratón de San Diego. Empecé a entrenar de cero, pero cuando digo de cero, ¡es literal!. Comencé corriendo 3 km, me dolía todo y mi paso era de 6.30 el km, para mí era frustrante salir a correr. Y es que, entre las desveladas, la amamantada y un trabajo demandante de tiempo completo, el panorama se veía gris, pensé mil veces en solo completar un medio maratón y dejar los 42k para otra ocasión. Pero luego me decía: “Paloma, por favor, si corriste embarazada, ¿cómo es que ahora te estás echando para atrás?”

A principios de mayo de 2016 decidí correr el maratón, total no había nada que perder, prefería intentar clasificar a Boston, y si no pues tendría el de la Ciudad de México como última oportunidad para ir en 2017. Llegó el día, eran las 6:00 am del domingo 5 de junio. Estaba en mi corral lista para la aventura. Nunca me tomé la molestia de ver la altimetría de la carrera y que bueno que no lo hice, porque probablemente ya hubiera ido derrotada después de ver esa subida tan dura en el Km 35, equivalente a la de Constituyentes que nos hace subir nuestro coach Juanito.

Al principio me costó mucho agarrar un buen paso, empecé lenta, pero en el km 12 vi a lo lejos una playera de Juanson, aceleré, lo alcancé y me fui un buen rato platicando con él. Me sentía como si fuera en una corridita de miércoles, y a partir de ahí pude ir más rápido, empecé a acelerar, y aunque casi me quedo parada a la mitad de la subida infernal, hice mi drama pero pude terminar y ¡sí logré el objetivo! Clasifiqué a Boston 2017 con un tiempo de 3:33 en mi maratón, quedé en el top 10 de mi age group (Baby runner ya llevamos la mitad del camino, gracias por ser mi inspiración).

Les confieso que hubieron días en que regresaba triste de entrenar, pensaba: ‘tal vez en 2 años más vuelva a clasificar, o tal vez nunca’. Pero aquí no hay trucos, ni secretos, ni entrenos milagro, hay que callarse, trabajar y ponerle mucho corazón a tus sueños.

Ahora ¿qué sigue? Lo único que me queda es estar al 100% para mi hija y seguir trabajando fuerte, (Gracias Juan por las madrizas) porque ella y yo tenemos una cita el 17.04.2017 que durará 3 horas con 15.

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Familia Juanson ¡Gracias por inspirar!