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Desde que inició esto, imaginaba que sería muy bueno, pero Soy Corredora y adidas se encargaron de hacerlo increíble.

Desde que viajé de Guadalajara a DF mi corazón empezó a latir demasiado, mi familia y amigos se despidieron de mi, deseándome lo mejor y dándome sus buenas vibras, ya que sería la primera vez que correría un maratón sola.

En el DF recargué pilas y muchas sonrisas, se llegaba la hora, el vuelo a Alemania estuvo bueno por la plática entre Sonia y yo y el descanso. Aterrizamos en Alemania y desde el momento en que llegamos, las personas de adidas nos trataron como reinas, nos recibieron con una enorme sonrisa y nuestros nombres. La bienvenida en el hotel y las atenciones muy buenas, mi habitación solo para mi y bueno empezaron los tours por la ciudad. Juro que me enamoré de todo, el orden, limpieza, las calles, los paisajes, todo el equipo de adidas Latinoamérica son lindas personas, hicieron esto mucho mejor.

Les cuento que todos los días que estuvimos en Berlín, teníamos cámaras y fotos a morir, captando esta aventura, los camarógrafos muy buena onda, me encantó que nos unimos con gente latina y compartimos nuestras costumbres, Venezuela, Colombia, Argentina, México, sigo opinando que los latinos tenemos ese enorme corazón y buena vibra siempre.

Se acercaba la hora del maratón, platicábamos de nuestras experiencias pasadas en carreras y todos teníamos nuestra meta clara, cada quien con diferentes objetivos, el mío como siempre les digo y me lo imaginaba, era disfrutar cada instante  y llegar a la meta con mi bandera y una gran sonrisa. Una noche antes no podía dormir, los sentimientos, adrenalina, mi esposo, familia, amigos, equipo, no paraban de apoyarme como siempre, yo necesitaba abrazos y verlos, preparé todas mis cosas, ropa, accesorios, mi mente…tenía la bendición de mi esposo Peñita como todas las noches y de mis papás. Traté de descansar, siempre duermo mucho.

Llegó el momento y todos con las emociones al tope, todos listos en la camioneta, yo me sentía super y muy especial porque en este viaje aparte de todas las bendiciones y experiencia, Ana Muñoz de Colombia y yo, éramos las estrellas y las invitadas de adidas. Al partir a la meta, era impresionante la cantidad de personas en ese lugar, más de 40 mil corredores, familias, porras, todo era una completa organización perfecta, caminamos a nuestra área, llegaba más gente, Sonia y yo encantadas, viviendo el momento, compartiendo con muchos mexicanos, igual de locos que nosotros, viajando lejos para solo cruzar esa meta dirían otros, los minutos pasaban y sabia que detrás de esto había meses de preparación, sacrificios, promesas, meta personal y todo comenzó…..

Estaba segura y mi mente y mi corazón sabían que todos estaban justo ahí, conmigo. Dios que jamás me abandona, Eder, mis papás, mis hermanas, mis sobrinos, toda mi familia, mis amigos, mis niños de CANICA, sabía que no me dejarían, nunca tuve miedo, fue un maratón muy diferente a los otros 3 por obvias razones y contextos, del otro lado del charco, compartí unos kilómetros con Sonia y otros mexicanos y después la mayor parte sola, cada que veía un mexicano era una sonrisa mayor, nos sonreíamos y animábamos entre nosotros, la porra mexicana como siempre los mejores, nos pintamos solos para los gritos, todo el maratón corrí con mi bandera, así lo imagine siempre y así lo hice, durante el recorrido ayudé a dos mexicanos y obviamente platique con ellos, creo que jamás podré dejar de platicar en alguna carrera, me sirvió mucho también vivir esto de forma diferente y por ratos sola, porque reflexioné y como siempre la película de toda mi vida la vivo otra vez, cada canción me recordaba etapas de mi vida, tenía presente a todos, eso me motivaba, sabía la responsabilidad y compromiso y las ganas con las que compartí todo esto con tanta gente, que no paraba de sonreír, la verdad cada vez que hago esto me alegra que tantas personas se unan a mis locuras y vivan esto aunque no estén justo a mi lado. Fue el primer maratón que nunca dije ¿qué hago aquí? jajajajajaja … Lo disfruté tanto, a pesar de que tenía todos las emociones posibles, nunca lloré y es raro, soy muy chillona, pero fue como el día de mi boda perfecta, lo soñé tanto, lo imagine perfecto que simplemente fue el maratón de mi vida.

Durante todo el recorrido hubo gente apoyando jamás nos dejaron solos, igual que mis entrenamientos con mi familia y mi equipo, me mantuve en mi ritmo y como el tiempo era lo que menos me importaba yo me dediqué a correr, o si le quieren llamar trotar, es lo que amo. Saludé a la mayoría de los niños de todas las nacionalidades que salieron a apoyar y me extendían sus manitas y me regalaban sonrisas, todos me recordaban a mis sobrinitos Romi y Checo, me motivaban, cada que me gritaban “Vamos Mexico” me inyectaban energía, la verdad que solo tuve una pequeña molestia en una uña pero nunca me detuve, nunca caminé y me sentía súper, todo en orden y en mis tiempos, hasta el kilómetro 40 que sabía que ya estaba por cruzar la meta, mi garganta comenzó a querer cerrarse y quería llorar, sabía que si me ponía así, sería como en mi medio mratón pasado que no paré de llorar, por diferentes razones, la verdad es que mi mente fue más fuerte y dije no, dije que este sería mi maratón perfecto y obvio es válido llorar, pero sabía que no era el momento, la Puerta de Brandenburgo estaba cada vez más cerca, tomé mi bandera y la puse detrás de mi, no sé de dónde saqué más fuerza, corrí los últimos metros con todo.

Ni yo me la creía, si estaba logrando lo que soñé, lo que la gente de Soy Corredora y adidas me habían dado la oportunidad de vivir, esta experiencia en uno de los maratones más importantes del mundo, mis brazos arriba agradeciendo a Dios y a todos los que jamás me dejan, que aunque los enfado con tantos kilometros están justo aquí, a mi lado, aman lo que yo amo, mi bandera arriba y mi sonrisa más grande que nunca, sin querer y sin importarme, hice mi mejor maratón, logré bajar de las 5 horas, 4:49:46, satisfecha, emocionada, grité de felicidad, llegué junto con algunos mexicanos y personas de todas partes, las fotos no podían faltar, mi bandera enorme todos querían usarla para la foto, solo quería disfrutar el momento y así fue, la ruta, las personas, el lugar, todo, recibí mi medalla, mi premio y la satisfacción personal y mi corazón feliz porque ahí se quedó parte de mi, de mi historia, se logró el récord mundial, fui parte de eso, nunca voy a olvidarlo, todo pasa por algo, yo tenía que estar justo en ese lugar viviéndolo, tenía que caminar hacia el punto de reunión y llegando todo el equipo de adidas Latinoamérica me recibió con un fuerte abrazo, se volvieron mi familia, ahí estaban esperándome con una sonrisota, no les importaba tampoco el tiempo solo que hiciera lo que amo: Correr. Muchos de ellos también lo lograron, compartimos esto, definitivo no pudo ser mejor, fue impresionante, lo volvería hacer, aquí, allá, donde sea, hasta que Dios me lo permita.

Terminado el maratón solo comí muchísimo, me bañé y seguí el tour, fui a la Embajada Mexicana a celebrar con algunos de los que corrimos y a conocer más de Berlín, me encantó, disfruté cada instante, volveré a conocer más.

Estoy más que agradecida con Dios, con Soy Corredora, con Sonia que desde el momento que resulté ganadora, me brindó todo su apoyo y amistad. Gracias a adidas Latinoamérica que nos patrocinó todo y nunca perdió ningún detalle, a mi esposo que me aguanta esto y más, que siempre me apoya en cualquier ocurrencia y lo vive conmigo lejos y cerca, a mi familia que la verdad quisiera que todos contarán con unos padres como los míos, que siempre nos enseñaron a mis hermanas y a mi, hacer lo que nos gusta, a vivirlo al máximo, agradecer y a nunca decir “No Puedo,” a mis hermanas: mis cómplices, a mis sobrinos que a su corta edad son todo para mi, a mis suegros y mi cuñada que jamás me dejan sola, entienden lo que me gusta y me apoyan, mis cuñados, mis abuelitas que siempre me dan su bendición, mi familia completa, mis amigos, mi equipo, mis niños de CANICA que me motivaron y me dieron tantas energías y me enseñan que a pesar de las situaciones, Dios jamás se equivoca en ponerte en el momento exacto y todos tenemos una meta en esta vida. A toda la gente que se unió a esta locura personal, gente que ni siquiera me conocía y simplemente supo de mí por Soy Corredora y vivieron esto conmigo, siempre la palabra mágica en todos los idiomas: GRACIAS.

Obvio estoy consiente que no soy la mejor corredora, mucho menos la mejor persona, pero aún así nadie jamás me va a decir que yo no puedo hacer algo, como dice mi esposo, “aguas con que algo se meta en mi cabeza, porque ya no existe forma de quitarlo hasta que lo hago”. Y eso es lo importante, atrevernos a vivir cosas nuevas, cosas que parecen imposibles, cosas que nos gustan, cosas que parecen difíciles y que solo son bendiciones.

Corran con sueños en tu corazón, nunca lo olviden, vivan el momento y disfruten, yo volvería hacer esto y más, no se limiten por miedos, sigan intentando hasta llegar a su meta.

Un abrazo, saludos desde el avión de Alemania a México, su amiga Ara Ruiz 🙂IMG-20140930-WA0019

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