Correr a los 30

A los treinta años las condiciones físicas de nuestro cuerpo empiezan a cambiar, pues definitivamente ya no es el mismo que a los veintes; sin embargo, no por eso vas a dejar a un lado el running, todo lo contrario, encontrarás más motivos para seguir entrenando y alcanzando tus metas.

  1. Cuida tu dieta

A los treinta el cuerpo ya no quema los alimentos como lo hacía antes, por ello es primordial que lleves una buena alimentación. Si te conoces lo suficiente puedes ir modificando tu dieta tú misma, o acudir con un nutriólogo para que te guíe con una nueva para que te ayude a cumplir tus objetivos durante el entrenamiento.

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2. Balancea tus entrenamientos

La constancia será tu mejor aliada, así como la combinación de entrenamientos de alto y bajo impacto. Mide cómo te sientes después de un entrenamiento pesado, si te sientes muy cansada lo mejor será que al día siguiente disminuyas la carga.

3. No huyas de los maratones

Estadísticamente los treinta es la edad en la que los atletas deciden correr su primer maratón, así que si nunca te has enfrentado a uno, es tiempo de hacerlo. Tienes la madurez, la fuerza y las ganas suficientes para llegar hasta la meta. ¡No lo dudes!

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4. Mide tus tiempos

Estar consciente de ellos te ayudará a darte cuenta si tu rendimiento sigue siendo el mismo. Si notas que cada vez te cuesta más esfuerzo completar cierto entrenamiento y que tus tiempos van aumentando, háblalo con tu entrenador y doctor para identificar si está sucediendo algo en tu cuerpo.

5. Toma vitaminas

Con el paso del tiempo irás perdiendo fibras musculares, lo que podría provocar que tu potencia y velocidad sean las mismas de antes. También las articulaciones se van desgastando poco a poco. Tus mejores aliadas serán las vitaminas; puedes elevar su consumo en los alimentos o tomar suplementos.

6. Cuida tu salud

Debes estar alerta a cualquier sensación extraña. Cualquier síntoma extraño que notes durante tu entrenamiento quiere decir algo, por más pequeño que sea debes tomarlo en cuenta. Mareos, dolores de cabeza, entumecimientos.

7. Trabaja en tu respiración

Según la Dra. e Investigadora del INP (Instituto Nacional de Pediatría), Sandra Agustina Martínez, la capacidad de respirar va disminuyendo con el paso de los años. Para mantenerla es necesario realizar más ejercicios de respiración tanto durante el trote como cuando el cuerpo está detenido. Pídele a tu entrenador que los agregue a tu plan de entrenamiento.

8. Chequeo médico

Visita a tu doctor cada dos meses, antes si tienes molestias físicas o síntomas de alguna enfermedad; no dejes pasar ninguno de ellos. Recuerda que la prevención facilita a combatir cualquier padecimiento.

9. Disfruta esta etapa

No hay nada mejor que aprender a disfrutar lo que uno hace y correr te da esa posibilidad. Levantarse a entrenar debería de ser un gusto, no una obligación ni un castigo por haber hecho “algo” que va en contra de tus objetivos. Es momento de amar más que nunca el ejercicio.

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