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Cuando tengas síntomas de un resfriado leve o moderado, deberías seguir corriendo como normalmente lo haces, así lo afirman los expertos.

¿Cuáles son esos síntomas? Una ligera presión en la cabeza, flujo nasal, tos y cuerpo cortado. Pero si el resfriado es más fuerte y tienes síntomas tales como opresión en el pecho, temperatura, tos o congestión severa en la nariz, lo más probable es que tu entrenamiento sí se vea afectado y por lo tanto, correr te debilite.

Escucha a tu cuerpo y hazle caso al sentido común en estos casos. Si puedes correr más o menos confortable a pesar de los síntomas y sobre todo, si correr no los agrava, hazlo.

Sin embargo, siempre será mejor tomar un día de descanso para permitirle al cuerpo y a la mente recuperarse.

Toma en cuenta que el dolor de estómago, náusea, vómito, fibre, diarrea y malestar general no se llevan bien con la carrera y por lo tanto, no debes correr si presentas esos síntomas. Si corres un día en ese estado, será un día más que tendrás que descansar.

Si eres una corredora constante y sólo presentas un resfriado, no te preocupes, puedes reducir los días de entrenamiento, o la intensidad, pronto te vas a recuperar.