Quiero compartirles un poco de mi maratón a mis 30 años.

Comencé mi preparación hace un poco más de un año, física, espiritual y mentalmente. Embarazarme, convertirme en mamá, tener gemelos, vivir un duelo de amor y el duelo más duro en mi vida, perder a mi hermana mayor… ¿cómo superarlo? Viviendo un maratón día y noche y premiarme con una medalla *C* que para mí vale más que oro.

Hace meses mis amigos Marcelo y Kryss me invitaron a unirme a su locura y en segundos dije que si, ni me lo pensé y como están igual de locos que yo, sabían que jamás les diría que no, además de que lo necesitaba más que nunca. En ese entrenamiento decidí entrenar sola, eran mis minutos y yo, dejando todo en casa por un momento, sin que nadie interrumpiera mis pasos.

Entrené lo suficiente y lo que pude en mis ratos libres. Pero lo hice de manera responsable y me sentí más fuerte que nunca, muchos no creían en mi pero lo que más he aprendido en este año en mi preparación, es mandar a toda la gente a sus vidas y yo dedicarme a la mía, por no decirlo en otras palabras y sí, alejarme de todo aquel que no suma.


Sabía que este maratón sería totalmente diferente a los otros 4 y que, si siempre he pensado que un maratón es más mental y emocional que físico, ahora lo vuelvo a confirmar, millones de personas han corrido un maratón, trotado o caminado más rápido o lento que yo, pero otros tantos miles ni siquiera se atreven, sus corazones y mentes no se los permiten. Yo sabía que sería la única opción y la mejor terapia para tomar mejores decisiones, después de este gran año. 


Ayer tuve que jugar con mis sentimientos como ningún otro día en mi vida, sabía que, si lloraba desde el principio, no iba a llegar, mejor dije vamos a disfrutarlo y ya, sin música sin reloj, si nunca me ha importado cuánto tiempo hago mucho menos ayer.

Como valoré cada instante me enfoqué en lo positivo, lo viví desde otro punto, que orgullo ser mexicana, que gran maratón, nunca había corrido éste, solo carreras más pequeñas en DF. El Zócalo es impresionante y más ver la bandera de mi país en lo alto, seguridad, organización, tantos corazones con diferentes historias pero con el mismo fin, quisiera que todos los que somos de aquí hubieran estado para jamás volvernos a atrever hablar mal de nuestro país y cada uno hacer algo para que todos los extranjeros vean lo que realmente somos, sin duda, un evento mundial lo tengo que reconocer.


La entrega de toda la gente, mis respetos, literal se levantan a apoyar a miles que como decían en sus letreros: “somos extraños pero estamos orgullosos de ti”, fue uno de los que más se me quedó. Agarré mi pasito tun tun, y no lo dejé, en muchas partes del recorrido miraba al cielo pidiéndole a Clau que no me dejara sola, yo no sé si todas las CLAUDIAS de México corrieron ayer pero me estaba dando señales y veía su nombre por todos lados, en las playeras, porras y gritaban su nombre. Ayer la sentí más que nunca desde que se fue, me dio señales y sé que se encuentra muy bien y que estaba a cada paso conmigo y que cada que me ganaba el sentimiento corría a chocarla con la gente o a tomar agua o comer algo de lo que nos daban, ¡ay Dios mío como comí ayer! 

También las sonrisas de la gente, puse atención en cada letrero, persona o cosa que me dieron señales que estoy buscando en este momento y aunque las personas que más amo no estaban físicamente, su corazón sí y las relacionaba con los que me abrazaron, me dieron unas palabras, gritaban mi nombre o me saludaban. Jamás estuve sola, mis amigos los vi en los momentos oportunos y cuando mis piernas se iban cansando poco a poco, iba restando los kilómetros.

Aunque hice más tiempo que en otros, sentía como si cada letrero aparecía más rápido, creo que mis hijos me han dado más paciencia y tolerancia aunque en momentos no. Físicamente me sentí bien hasta el 39 y de ahí me fui más lento pero seguro, hasta hoy es el maratón que más viví, el que más disfruté, en el que más comí y más sentimientos tuve. Me mantuve callada, aunque ustedes no lo crean, pero eso sí, saludando y sonriendo a todos que no tienen ni una idea de lo que estoy viviendo.

Lo tenía que hacer, saqué todo lo que traía cargando en un año, sabía que mientras más cerca estuviera de la meta, más pronto llegarían las lágrimas. Me llamó mi gemela porque si antes se preocupaba por mi, ahora miles de veces más. Jaz por eso te amo, pero sé que sabías que estaba bien, no me dejó de seguir en la aplicación, obvio mis papás y mis amigos tampoco. Ahí los tenía con el nervio, pero ellos sabían que llegaría, jamás han dejado de confiar en mí.

Quisiera que todos los que no han corrido un maratón lo hicieran porque no tienen una idea de todo lo que se vive y a los que enfado con “mis putas carreritas” como decía CLAU, sé que algo de esto les llega y les servirá en su vida. Cuando llegué al km 40 dije: “ya la hice”, empecé a ver más gente conocida, no tienen una idea de lo que me ayudaron ayer, los conocidos, no conocidos y las dos chavas que me dieron masaje durante la ruta, los que me dieron algo de comer y gritaron mi nombre me motivaron sin saber la lucha interna que traía en esos momentos. Obvio sí quería llorar por lo que estaba viviendo pero más por mi maratón de vida, que quizá tenga que llorar unos cuantos días más pero me siento mucho mejor que hace nueve meses.


En este maratón no me pregunté qué fregados estoy haciendo corriendo tantas horas sino que me cuestioné ¿para qué?, ¿qué sigue de esto?, seguramente otro maratón y miles de días difíciles, pero más horas de crecimiento y felicidad estoy segura, porque literal este fin de semana descansé mucho más de lo que descanso en mi casa y me dije: “estoy a punto de entrar a un estadio olímpico donde miles de gentes han ganado tantas cosas pero sobre todo valor y fuerza para seguir cumpliendo sus sueños”.

Llegué al km 41, vi CU de lejos y mi corazón comenzó a volverse loco, no sabía en qué momento iba a salirse, reafirmé por qué decidí correr tanto otra vez, mi meta estaba clara y literal ya iba corriendo con más corazón que nada. Gracias a Dios por darme salud para volverlo hacer, guardé mi pila y les juro que no tomé ninguna foto antes de esto en el recorrido, porque quería guardar ese momento, un video para mis hijos, para que vean como festejé su primer año de vida, que vean que su mamá jamás se va a rendir, que puedo con esto y más y que jamás nadie me va a arruinar la vida y que yo decido que me hace más fuerte o no.

Les quiero decir a mis niños que se atrevan, que vivan, que viajen, que no se queden viendo cómo pasan los días sin aportar algo a los demás, ayudar, compartir, amar, sonreír, salir de casa a conocer el mundo, que cada día voy a luchar por su felicidad y nunca dejaré de darles las gracias a las personas que me aman con toda su alma y que este año no me han dejado morir, no podría mencionar a todos. A mis papás que se han partido la madre literal por mí y mis hijos, que lloraban conmigo, es lo que más me ha dolido y se hacían los fuertes para apoyarme, a Jaz que no ha vivido tranquila pensando en mí, a mis sobrinos que les cambió completamente la vida, a mis cuñados que han estado conmigo en lo más difícil, mis abuelitas, amigos, cada persona que me ha ayudado a que este año estuviera un poco mejor, se los agradezco de todo corazón y a cada uno de los que nos acompañaron a mi y a mi familia en los momentos más difíciles con lo de mi hermana CLAU.

Definitivo, mi vida ha cambiado totalmente desde que recibí la llamada de Ramón y me dijo que le dolía tanto decirme que a Clau le quedan pocas horas de vida. De un momento a otro me cambió todo, ¡no lo podía creer!. Dios y mis padres me prepararon tanto para vivir esto, aceptarlo pero sobre todo, a mantener la fe, el dolor tan grande de hablar por última vez con ella, el último beso, verla ahí tirada sin poder hacer nada, saber que el cáncer nos la arrebato en días y ver que ella luchó hasta el último momento y fue fuerte a pesar de todo eso, me dio el valor para llegar hasta el túnel de CU después de tantos momentos difíciles, y agradecer a Dios por cada segundo vivido, por la familia que me dio, por mis hijos, mis amigos, las personas que cruza en mi historia y agradecí a Eder por hacerme ver lo fuerte que soy, que jamás voy a justificar todo lo que me hizo, pero tampoco lo voy a juzgar, y que lo perdoné desde el día que supe toda la verdad y de corazón le deseo lo mejor en esta vida, que busque su camino y vuele alto, que el perdón no solo es decirlo, es un proceso que ha reaccionado de diferentes formas pero sé que tomé las mejores decisiones por mí y mis hijos.

Yo seguiré buscando mi camino y mi misión en esta vida, me dio lo mejor de su vida y lo mejor de la mía, Ian y Lia, y ellos me van a seguir dando el valor, fuerza y garras para sobreponerme de ésta y de muchas que vengan. Bajé por el túnel, comencé a llorar de una manera impresionante, sacando todo, estaba tan feliz, tan orgullosa, tan motivada a seguir avanzando, entendí por qué Dios permite tanto.

Porque no me equivoqué al tomar todas estas decisiones en mi vida, porque tenía que llegar ayer a Ciudad Universitaria con lágrimas en los ojos y con los brazos arriba viendo el cielo, soltando a Clau, jamas olvidándola, mi meta la cumplí, hice mi objetivo, le pedí tanto a Dios que me diera señales y me llegaron. Le pedí a Clau que me diera una señal de que iba conmigo a cada paso, porque iba hablando sola con ella y crucé la meta y comenzó a llover por minutos y se quitó, ella estuvo realmente conmigo. Descansa Clau, estoy más tranquila y sé que jamás morirás en nuestros corazones pero tu misión en esta vida terrenal terminó para comenzar a lado de DIOS y cuidarnos desde arriba, así como mis papás nos enseñaron a creer en Dios, La Virgen y en nosotras mismas, así Edgar, Jaz, mis papás y tus suegros, vamos a enseñar a Checo, Momis, Ron, Ian y Lía a disfrutar este maratón de vida y el día que nos llamen a tu lado, dejar huella y volar alto, como tú lo hiciste y convertirnos todos en ese gusanito que le dijiste a Checo y después en una hermosa mariposa y ser ángeles.

Que nos recuerden por lo que hacemos y no por lo que dejamos de hacer, como te lo dije GRACIAS POR SER LA MEJOR HERMANA MAYOR Y ENSEÑARNOS TODO DESDE PEQUEÑAS, sé que te fuiste tranquila y sin sufrir, en los kilómetros que me falten por recorrer estaremos más unidos que nunca, así como nos lo enseñaron mis papas… ¡te extraño tanto y duele pero Dios tiene todo bajo control!


Lo hice, soy maratonista por 5a vez, pero hoy me siento más invencible que nunca. Lloro porque mi alma está sanando, un día a la vez y como me decías: 42.195 kilómetros de aprendizaje, respuestas y dejar ir… la tengo *C*. 


Mi medalla *C*:
C: CLAUDIA, mi ángel.
C: Cabrona, lo que me dijo que le falto enseñarme, estoy abriendo más los ojos.
C: Con huevos, lo que les faltan a muchos.
C: Con hechos, lo que dejo en mis huellas.
C: Confianza, lo que género en mí y mis hijos.
C: Compromiso, conmigo en cada kilómetro.
C: Cielo, a donde quiero llegar cuando me llamen.
C: Con todo porque me faltan millones de kilómetros por recorrer.
C: Con dolor, el físico es permanente y la satisfacción nadie me la quita.
C: Con valor, darle importancia a lo que realmente vale.
C: Con amor, porque con eso he hecho todo en mis 30 años.

Ara Ruiz