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Pues esta es mi experiencia en mi primer carrera de 10K. Quisiera mencionar que unas dos semanas antes, ya con 6 meces corriendo, empecé a sufrir (yo lo menciono así), una crisis motivacional que hacía que me costara mucho entrenar, mi rendimiento era pésimo y me sentía muy desmotivada. La crisis fue por problemas emocionales y eso llegó hasta afectarme en esta hermosa actividad, donde varias veces pensé en tirar la toalla, dejar de correr y abandonar ese sueño, donde ahora tengo otro objetivo: correr un 21k.

Pues nos inscribimos mi esposo y yo a una carrera que era de 5k y 10K, claro que escogimos la de 5K porque sería mi 4a carrera en esa distancia y la primera de él. Lo mejor de todo fue que las últimas dos semanas mi esposo empezó a correr conmigo distancias cortas, el hacía como 4k y yo seguía un plan de entrenamiento, pero el simple hecho de tenerlo corriendo junto a mí, me animaba mucho. El día de la entrega de los números me enteré que sólo los que corrían 10k iban a recibir número y medalla, sabía de antemano que mi esposo no iba a querer participar en la carrera por esa razón y la verdad, yo me empecé a desanimar mucho y pensé en no correrla, ya que para mí la medalla es la recompensa a todo el esfuerzo que hago entrenando. Me acordé que el día que llené la cédula de inscripción me inscribí en la de 10k por error y la verdad pensé en checar si estaba mi registro en la de 10k y ¡sí!, ¡iba a correr mi primer 10k! 😀

Aunque dudaba un poco de mi resistencia en los 10k, ya que la última semana no había corrido mucho (hasta 4.5k) 😛 pero cuando entreno distancia hago hasta 12k, esto era un reto muy grande, pero sabía que estaba preparada. La última carrera que corrí de 5k no tuve un buen resultado, así que iba con todo… como había mencionado, mi esposo no quizo correr y eso me hacía sentir frustrada pero emocionada por la carrera. Me acompañó como siempre, en todas mis carreras está a mi lado y sacando fotitos. Ya lista en la salida de la carrera con mi reproductor, reloj para cronometrar mi tiempo, tenis y toda la actitud, fue la salida y como casi siempre empiezo tranquila y conforme pasan los kms voy aumentando el ritmo, todo iba bien hasta los 5k, pasó el km 6, luego el 7 y todo bien, pero como a los 7.5, empecé a sentir un cansancio en mis piernas, pensé en parar unos minutos, pero mi mente me decía “sigue ya son sólo 3, ¡vamos!“. En las pocas carreras que he corrido no acostumbro a hidratarme pero pasando el km 8 estaba el abastecimiento, sentía la boca muy seca y tomé una botella de agua sólo para refrescar la boca y así fue, seguí hasta el km 9 donde estaba mi esposo esperando para tomar foto. Yo sólo pensaba en terminar y dejarle la botella de agua a mi marido jejeje, así lo hice y estaba empezando la canción en mi reproductor “Eye of the Tiger“, ¡el tema de Rocky! ¡que mejor música para cerrar con todo!:), aunque en los últimos metros pensé en parar, mis piernas se negaron a hacerlo hasta cruzar la meta y así fue…¡lo mejor de todo fue el tiempo que hice: 52.52! pffff ¡no lo creía!. Llegando a la meta, levanté mis brazos y volví a sentir esa sensación de fuerza, de confianza, estaba llena de tanta emoción que no cabía en mi pecho. Se me acercó un reportero diciéndome si me podía entrevistar, tomé aire y le dije que sí, ya después de unas preguntas que me hizó, me ganó la emoción y me puse a llorar, ya no pude seguir hablando y terminé el reportero con le entrevista :P, Despues me fui al área de recuperación y se me acercó una señora y me dijo: “¡felicidades!, traté de alcanzarte todo el tiempo, pero no lo logré.” Sentí muy padre esas palabras pero tambien ¡me hizo sentir poderosa!

Lo único que me queda decir es que no es lo mismo una carrera de 5k a una de 10k, para mí hasta el día de hoy, es la mejor que he hecho, me encantó, fascinó, sobre todo, porque volví a recobrar esa motivación que estaba perdiendo, ya quiero que sea mañana para regresar a ser ¡la mejor amiga del camino!, no puedo decir nada más que para mi una carrera de 10k me cambió, dejé de escuchar esa voz que me decía las últimas semanas: “Ya deja de correr, que necesidad tienes de esforzarte y cansarte, no sirves para esto, déjalo”. Me reté a mi misma, desafié mis límites, reencontré mi fuerza y voy por más 😀 ¡Vamos con todo pero sobre todo con actitud!

¡QUE NADA DETENGA TUS SUEÑOS!…¡NI SIQUIERA TUS PIES! 😉

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