Un cambio de vida física, mental, emocional y espiritual. Disciplina, constancia y amor propio es un poco de la combinación perfecta. La historia de cómo el deporte cambió mi vida.

¿Por dónde comenzar?

Me encontraba ahí, sentada fuera de mi trabajo con la autoestima herida, salud paupérrima y con los pedazos que quedaban de mi corazón (4 años de mi vida terminaron en un abrir y cerrar de ojos); ese día un amigo llegó a darme unas sabias palabras: “Pau vive y sé feliz, invierte en ti” y eso, queridos amigos es lo que he hecho hasta el día de hoy.

Comencé este camino por una decepción amorosa, decidí hacerles caso a esas palabras y me hice un cambio de look. Llegué llorando a la estética con la esperanza de que eso me hiciera sentir mejor, después de un rato puedo decir que por primera vez me miré al espejo y me gustó lo que miraba así con todos mis kilos de más, y con unas lagrimitas y sonrisa en la cara me decidí a cambiar… ¡ya no más!.

Llegué al consultorio de la doctora con 120 kg de peso, presión súper alta, muy cerca de la diabetes tipo 2, con mareos y dolores en las rodillas y pies; fatal física, anímica y espiritualmente.

Desde el principio comencé con dietas restrictivas (créanme cuando les digo que hasta hipnosis intenté, jaja). La primera dieta que hice fue con pastillas (no lo recomiendo) y solo sirvió para motivarme porque si no sabemos comer todo lo que hagas no funcionará. Sí bajé, pero bajé todo: grasa, músculo, agua y en cuanto ya no pude seguir con ese tratamiento llegó nuevamente la ansiedad por comer compulsivamente. Ahora puedo decir que eran mis emociones (me comía literal todo lo que sentía en lugar de externarlo) tomaba 4 tipos de pastillas diferentes hasta que un día me desmayé y fue ahí donde paré. ¿qué fue lo único que me ayudó a controlar esa ansiedad? CORRER.

Y aquí es donde comenzó el resto de mi vida y toda la diversión. Yo odiaba correr, en verdad no tenía ningún sentimiento bonito hacia el deporte, NINGUNO. Pero un día me encontraba en mi primer carrera de 5k, después de no hacer nada una noche corrí 5k con lluvia, en Chapultepec, con el olor a tierra mojada que tanto me gusta y crucé la meta con lágrimas en los ojos (soy súper sentimental jeje). Fue de esas veces que te enamoras sin saberlo, solo lo sientes, como cuando te quedas dormida de repente sin aviso alguno, hoy sé que estaba enganchada.

Un año después, justo saliendo de un accidente de auto donde casi pierdo mi brazo derecho después de las terapias de rehabilitación, conocí al equipo con el cual entreno, RUN AND RUN TEAM. Llegó a mi justo cuando me inscribí para mi primer medio maratón ¿Se imaginan? Justo iba venciendo mis barreras mentales sin proponérmelo, sin saberlo, solo fui siguiendo a mi corazón. Me enamoré desde el primer entrenamiento como si las piezas de mi rompecabezas fueran acomodándose poco a poco, las cuales creyeron en mi cuando ni yo lo hacía. Con el tiempo y al ir entrenando para mi objetivo, fui dejando relaciones tóxicas y apego de todo tipo, con amistades, con familia, con patanes; sí, esos hombres que una elige por alguna razón en su vida pero que no aportan nada bueno, que lejos de sacar lo mejor de ti hacen todo lo contrario y a la par entrenaba muy fuerte, pero seguía comiendo muy mal así que los resultados no venían en la misma medida que quería.

Corrí mi 21kCDMX. Para mi un 21k es la distancia perfecta, no muy corta, no muy larga justo para retarte de muchas maneras. Siempre que cruzas la meta eres otra persona y de pronto me pregunté: ¿qué sigue, cuál es el siguiente objetivo?

“El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatídico. Lo que cuenta es el valor para continuar.” Winston Churchill.

¿Y bien qué sigue? LO QUE TU QUIERAS QUE SIGA, eso es lo bonito, seguirá cualquier meta que te propongas en la dirección que quieras. A todo esto fui de porra al Maratón Internacional de la Ciudad de México 2015 y entonces lo supe, quedé enamorada de todo, de ver pasar a los elites, a los de 3,4,5 y hasta más de 6 horas, amigos que no veía en años se presentaron ese día, a mis coequiperos, poner todo para que la fiesta continuara, comida, agua, bebidas isotónicas, chocolates, dulces, fruta, risas, pompones, pelucas, gritos, música y demasiada adrenalina. Yo solo sabía que debía correr un maratón y fue como si todo mi cuerpo me lo pidiera a gritos, les puedo decir con certeza que hay momentos en la vida que nos definen y nos cambian, donde tu vida toma un rumbo distinto a partir de esas decisiones y ese momento fue el mío, clave en mi vida.

Pasó una semana y me inscribí al MICDMX 2016. No le dije a nadie e iba a ser mi reto personal. ¿Por qué no le dije a nadie? Porque todos nos dicen locos y sé que muchas en este momento se reirán conmigo justo como lo hago ahora: SÍ, ESTAMOS LOCAS/OS, es ese tipo de locura que espero nunca se vaya de mi vida. En ese instante, un amigo de esos que te da la vida en el momento indicado, me animó a inscribirme a la lotería del maratón de Chicago, un Major y de los mejores del mundo; con mucha incertidumbre me inscribí, mi teoría fue: “si me quedo era porque estaba en mi destino; así que tendría que correrlo y no hacer CDMX; y me quedé y toda mi vida ha cambiado desde entonces.

¿QUÉ FUÈ LO QUE CAMBIO? TODO

Toda mi vida he sido una niña/ mujer que se había sentido menos y me comparaba con las/os demás en menor o mayor medida, y veía siempre lo peor en mí, siempre con una sonrisa que ocultaba lágrimas, dolor y tristeza por no poder sentirme protagonista de mi propia vida, por no poder ponerme la ropa que quería, por no poder usar un bikini (no me juzguen es mi sueño desde hace mucho), por tener relaciones de pareja que me ofreciera la vida y no las que yo realmente quería tener, una sonrisa en lugar de hablar y decir lo que realmente pensaba; una sonrisa, la más falsa y traicionera hacia mi esa que no es fiel a tu corazón.

MARATÓN

Durante el entrenamiento vi un video de TED TALK, uno que dio la actriz Karla Souza y que siempre la escuchaba antes de ir a entrenar, se me quedaron muy grabadas ciertas palabras,  “atrévete a lo incómodo” y ese día lo estaba haciendo.

“Practicando gimnasia olímpica, sacrificando viajes, fiestas y noviecitos, esos 8 años aprendí que la medalla de oro no se gana accidentalmente, el músculo se tiene que desgarrar para crecer, ¿por qué aún así maldigo los momentos en que la adversidad toca a mi puerta? ¿Cuál es tu motivo, cuál es tu gasolina, que hará que aguantes vara en los momentos más oscuros, más difíciles con los que te vas a encontrar?… Ese motivo debe estar tan arraigado a tu ser, tan impregnado en tu piel, que no importa la tormenta, el rechazo y la crítica que recibas… ese motivo hará que te levantes y le sigas.”  

Karla Souza.

Cuando comencé a entrenar me mudé sola y para mí que siempre había tenido apego a casi todo y todos fue un proceso interesante. De pronto ya me encontraba haciendo cosas por y para mí, en el camino hubo mucha gente me quiso ver derrotada, que hablaba mal a mis espaldas, amigos que no son amigos, críticas y los “no puedo” pero al mismo tiempo me dio cosas que jamás pensé en tener: CORAJE, VALOR, DETERMINACIÓN para lograr todo aquello que yo quería. Ahorré, me fui de viaje sola a otro país por primera vez, conocí lugares corriendo de maneras que muy pocos pueden vivir, encontré gente maravillosa que la vida me puso en el camino, reafirmé las amistades y dejé ir todo aquello que no me funcionaba (amigos, familia, comer compulsivamente) descubrí una fortaleza que no sabía que existía en mí.

Entrenar para una maratón te hace más fuerte, te da días malos para aprender de ellos, llegó un punto donde me harté del proceso y casi lo dejo pero no fue así, tuve siempre a mi lado a muchas personitas hermosas que no me dejaron caer, y en medio de todo este torbellino de emociones comencé a ver con claridad quién soy e iba construyendo la mejor versión de mí.

Finalmente llegó el gran día que marcó mi vida para siempre y fue como una graduación, una fiesta: 09 de octubre de 2016, a las 8 am, corriendo en otro país, poniendo en alto el nombre de México, de mi equipo y sobre todo, cumpliendo mis sueños. Crucé la meta en 6 horas 10 minutos y todo lo que viví en el recorrido fue adrenalina y magia pura, me comí la ciudad con los ojos, vi su arquitectura, el cielo era perfecto, pasar por el barrio mexicano hizo que se me erizara la piel y tuviera lágrimas en los ojos. Fue una catarsis, fue echarme las porras más chingonas de la vida, fue creer en mi más que nunca, fue purificarme como RENACER, crucé la meta y era otra persona completamente distinta, era una mejor versión de mí. Probé la comida más deliciosa, conocí a personas increíbles que me enseñaron muchas más cosas que tenía que aprender, besé, reí, hice ridículos, me divertí como enana, conocí lo que con tanto anhelo veía en las fotografías, pasee y fue como si meses de dudas y preguntas se resumieran y encontraran sus respuestas en un segundo, así de relativo es el tiempo, así de chistosa es la vida.

Después del maratón tuve una decepción amorosa que me dejó rota y aprendí a no confiar mi corazón en cualquier mano, subí 10 kg y ha sido el peor diciembre que he pasado hasta ahora, en enero del 2017 una amiga prácticamente me arrastró al gimnasio y le agradezco tanto que no se rindiera conmigo. Comencé de nuevo y me costó mucho llegar hasta donde estoy ahora porque cambié de trabajo, de uno donde ya estaba cayendo en la zona de confort, la vida finalmente me dio la patada de la buena suerte y se me fueron quitando los miedos a emprender el camino profesional que tanto quería, pero que por miedo no me atrevía a tomar. Al mismo tiempo y por fin, fui honesta conmigo y mi manera de comer; llegué con mi actual nutrióloga que es buenísima y le conté que soy comedora compulsiva, que no quería correr otro maratón con ese sobrepeso y que quería cambiar; de abril a la fecha he bajado 10 kg de pura grasa, he mantenido mi músculo y no me he descompensado en nada, en total llevo 30 kg menos a mi vida, a mi cuerpo y mi salud. Actualmente me encuentro entrenando para mi segundo maratón en Chicago y esta vez estoy más consciente de quién soy y lo que quiero, más amable con mi cuerpo y mi salud.

¿Cómo es bajar 30 kgs?

RENACER DE LAS CENIZAS COMO EL AVE FÈNIX, cuando yo cambié, cambió todo. Mi físico es la consecuencia de todas las acciones y decisiones que he tomado en mi vida, por fin me acepté tal cual soy y comprendí que el número es eso solo un número y que no define quién soy, que es más importante bajar grasa que todo lo demás, que ninguna pastilla es tan mágica como comer bien, que no es hacer dieta sino llevar un estilo de vida saludable que me permita hacer esto que amo.

Hoy amo ser feliz, amo a mis personas, amo lo que hago, amo el trabajo que actualmente llevo, en un lugar donde si valoran la honestidad, calidad y ética profesional. Bajar de peso es más que una talla, fue cambiar mi chip mental, fue dejar de agredirme en el espejo, fue dejar de comer compulsivamente, fue agradecer todo lo que tengo y sentirme afortunada por un día más de vida, fue agradecer a mi cuerpo por todo lo que hace, fue deshacerme de relaciones tóxicas, ha sido comprometerme conmigo de maneras inimaginables, es y será siempre la mejor decisión que he tomado en mi vida.

¿Fue difícil? Por supuesto

¿Vas a querer dejarlo? Sin duda.

¿Duele aprender, madurar, el proceso? Muchísimo: dejarás personas, situaciones, derramarás lágrimas y te preguntarás muchos porqués.

¿Valdrá la pena? ABSOLUTAMENTE. Cuando quieres, cuando en verdad así lo deseas no existirá obstáculo o pretexto alguno que te haga claudicar.

“Dulce es el fruto de la adversidad que como un sapo feo y venenoso lleva en la cabeza una preciosa joya.”

William Shakespeare 

“Agradece un día más de vida… que sientas alegría, frío, incertidumbre, nervios e incluso el dolor… son señales de que estás viva y tienes una oportunidad… correr un maratón sí te cambia la vida, correr se parece mucho a vivir” Paulina Mascorro. 

Gracias por leerme.

Pau Mascorro.

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