Estamos en plena época de maratones y seguro muchas de ustedes han participado en alguno o están muy cerca de correrlo. Aquí te dejamos algunas pistas que nos revelan quién acaba de correr uno. Pon atención si será tu primera vez o ríe como nosotras, al acordarnos de estas peculiares situaciones.

  • No puedes controlar tan fácilmente el hambre, te quieres comer todo lo que encuentras enfrente.
  • No puede bajar las escaleras como una persona normal, por lo general vas abrazando cualquier estructura como pared, barandal, etc, que te ayude a sostenerte mientras va haciendo caras de dolor.
  • Te quedas dormida en cualquier lugar, sí, CUALQUIER LUGAR. No todas se despiertan a las 4:00 am, corren entre tres, cuatro o cinco horas aproximadamente y regresan a casa contentas con una medalla de reconocimiento.
  • No hueles bonito. ¡No es para menos! Tu reto solo fueron 42k, sudaste mucho, obvio no puedes oler a recién bañada ni el perfume te habrá durado tanto.
  • Estiras en cualquier lugar disponible. Ese dolor de piernas no se va a pasar si te quedas sentada.
  • No dejas de decir que corriste un maratón. Créeme, todas lo hacemos, solo las personas un poco “locas” nos atrevemos a hacer esas cosas.

Si eres maratonista o lo serás pronto, o bien, alguien cercano a ti lo será, no solo debes de estar preparada para la montaña rusa que se vive antes, durante y al terminar el maratón. Cuando pasa el gran día llega la depresión post-maratón y estos son los síntomas:

  1. Minimizas tu logro, crees que no eres más importante que los otros 20 mil, 30 mil, 40 mil o 50 mil corredores que también lo hicieron como tú.
  2. No quieres proponerte una nueva meta, te da flojera pensar en más números como kilómetros o calorías.
  3. A la vez te sientes triste y perdida sin la presión del entrenamiento, pareciera que tu vida perdió sentido y no estás motivada.
  4. Quieres seguir comiendo como antes pero ya no puedes, quizá el maratón hasta te dejó kilos de más.

Recuerda que no cualquiera lo hace o logra cruzar la meta de un maratón. Debes de estar orgullosa por el simple hecho de intentarlo, pararte todos los días a entrenar y tener la voluntad de inscribirte. ¡Aprende a reconocer tu esfuerzo! La mayoría de los que hacen un maratón, repiten la experiencia.

Por Daniela Macías

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