Un estudio de la Asociación Americana de Psicología demostró en una encuesta realizada a entrenadores deportivos, que éstos están de acuerdo con que las características físicas no son tan importantes para que un atleta sea considerado como ganador. Para ellos, los factores mentales son determinantes, por ejemplo: actitud positiva, motivación e interés por mejorar de forma constante.

Si te hace falta algo de esto para cumplir con tus metas, te recomendamos lo siguiente.

1. Ponte un objetivo y ve por él. Escribe tu fecha límite para conseguirlo, las habilidades que tienes, el tiempo y las herramientas que necesitas. Todos los días anota tus progresos. La emoción te ganará y escribirás cosas que después serán oro puro para tus oídos y ojos.

2. Desecha las cosas que no son importantes y que podrían distraerte o bloquearte. Escucha a los demás pero no creas todo. No te tomes nada personal ni tampoco te enganches en cosas sin importancia. Aprende a separar lo que sirve para tu progreso y lo que es información basura.

3. Compárate contigo misma. ¿Hace cuánto corres? De entrada ese es un gran progreso porque antes no lo hacías. ¿Has bajado de peso? ¿Tienes nuevos amigos? ¿Has roto límites que solo existían en tus pensamientos? Siempre recuerda el camino recorrido, el esfuerzo que has invertido y todo lo que has alcanzado. No cualquiera corre, y menos, compite.

4. Prémiate con cada logro semanal. Cada domingo evalúa tu progreso y prémiate con cosas pequeñas. Por ejemplo, disfrutar de un día sin entrenamiento al lado de tus amigos, crear un blog y escribir para ti, un buen postre, una salida a un lugar increíble, una visita a un familiar, etc. No necesitas invertir tanto, son esos pequeños detalles los que te harán sentir motivada y feliz por hacerlo.

5. Confía en ti. Si te la crees, ya llevas ganado el 50% de tu éxito. Elimina frases de tu vocabulario que te hacen dudar de tu capacidad como “no soy tan buena”, “es un milagro que esté aquí”,  “a ver cuánto aguanto”, “no soy la mejor”, etc.