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El 28 de agosto del 2011 decidí, literal, salir corriendo de una fuerte depresión. Me cansé de las malas compañías, del antro, del cigarro, del alcohol, de dar pena ajena y decidí sacar mis frustraciones de una manera más positiva y sana. La primera vez que me puse los tenis corrí 300 metros y después varios 5K y 10K. Al final, puedo decir que esos 300 metros fueron el principio de muchos muchos logros personales.

Un año y medio después de de esos 300 metros, corrí mis primeros 21k en enero del 2013, ese medio maratón en Veracruz cambió mi vida y definió mi gusto por las largas distancias. En ese 2013 decidí correr mi primer maratón en la ciudad más bonita del mundo, en mi querido D.F. Tres meses de entrenamiento, de no tener vida social ni familiar, de estar cansada todos los días, de tener siempre sueño, de quedarme con antojos pero ¡ese 25 de agosto me convertí en maratonista! Y juré ante el Dios de los Corredores que no lo volvería a repetir (jajaja) pero cae más rápido un hablador, y más si es corredor. Un año después, el 31 de agosto del 2014, ¡estaba cruzando la meta de mi segundo maratón!

Necesitaría páginas y páginas para explicar el por qué correr me hace tan feliz, el por qué correr me hace una mujer más sonriente y me hace sentirme inmortal por 5 segundos, esa sensación de cruzar la meta de un maratón y decirme: “¡lo logré! Lo logré otra vez”. Esos 5 segundos de felicidad infinita e indescriptible no los cambio por nada.

Siempre me dejé llevar por las “buenas costumbres del corredor”, que si estos son los mejores tenis, que si esto es carbohidrato o no, que si el café es malo, que si la ropa, los geles, etc…¡un día me cansé de todo eso! Ni corro para los demás, ni nunca los dejas contentos y nadie mejor que yo sabe lo que es bueno y malo para mi. Decidí correr sin importarme el que dirán, el si está bien o mal; decidí correr lo que yo quería cuando yo quería. Hoy corro porque me hace feliz, no vivo de correr, al contrario, ¡corro para vivir! Dejé de obsesionarme con tiempos, con marcas, con las carreras más concurridas, simplemente empecé a correr lo que yo quería y lo que yo necesitaba, así que al finalizar el maratón de la Ciudad de México 2014, 35 días después corrí el ¡Querétaro Maratón! Y fue ahí cuando descubrí que mi distancia favorita son los 42.195kms.

Jamás me había sentido tan contenta, tan invencible, tan completa, tan realizada, tan viva. Esto lo combiné al cruzarme en el camino con RunnersPlus Querétaro, mi equipo, mi familia, ¡mis amigos! Por ellos soy cada día un poquito mejor corredora, por ellos y para ellos son mis kilómetros y entrándole un poco a la vanidad, a ellos les debo mi RP en maratón. El 1 de marzo del 2015 corrí mi 4º maratón, muy bien preparado, muy entrenado, muy esperado y con la firme convicción de que aprovecharía la ruta y altimetría de Torreón para mejorar mi tiempo. ¡Así lo decreté y así lo hice! ¡4:16 en el Maratón Internacional LALA! ¡Qué bonito maratón! ¡Qué bonita gente! ¡Qué bonito se corre ahí!

42 días después corrí mi 5º maratón: el Maratón Celaya 2015. Lo hice para acompañar a un muy buen amigo de mi equipo y apoyarlo a cumplir su sueño de convertirse en maratonista. ¡Y lo logramos! Siempre me ha gustado ayudar y motivar a la gente porque siempre he pensado: SI YO PUEDO, TU TAMBIEN PUEDES.

Empecé la preparación para mi 6º maratón: el maratón de la Ciudad de México 2015, mi tercero en la Ciudad de México. Al vivir en otro estado, aunque no esté tan lejos, ir a correr al lugar donde nací me llena de emoción. ¡Chilanga orgullosa! Me prometí que mientras tenga vida y piernas correré ese maratón. Disfruté mucho correr en “mi tierra”, no hay mejor porra que en el DF, no hay mejor variedad de comida y bebida en la ruta que en DF. Y aunque este año todo mundo se quejó, ¡para mi sigue siendo mi maratón favorito en el mundo!

Repetiré el de Querétaro este año, de ninguna manera trato de retar a mi cuerpo y a la madre naturaleza mucho menos quiero ser un ejemplo ni bueno ni malo. Corro para sentirme libre, para estar unas cuantas horas conmigo; corro maratones para sentirme fuerte, para darme fuerzas, corro maratones porque para mí ¡es la distancia perfecta! Corro maratones porque no cualquiera se atreve, no trato de demostrar nada, es mi forma de agradecer que estoy viva.

Soy Corredora, soy Maratonista, Soy 42.195. Y porque no hay 7º malo y menos si es un maratón vamos por ese número 7. No quise mencionar a nadie porque las personas que me apoyan, me quieren y son partes de estos kms no necesitan una mención para sentir mi agradecimiento. Correr me ha dado a los mejores amigos, la mejor familia, no tengo palabras para agradecer a cada uno todo lo que me dan pero de algo pueden estar seguros, cuando corro siempre están en mis pensamientos. Mis kilómetros no solo son míos y de mi mamá ¡son de todos ustedes!

Gracias piernas, gracias vida, gracias a ti “Carolina Maratonista por no derrumbarte jamás.

Karol