Disfrutar de correr debería de ser nuestro principal objetivo cuando decidimos practicarlo. Pero hay ocasiones en que ponemos tanto estrés a nuestros entrenamientos o nos exigimos más de lo que deberíamos que terminamos agotadas mentalmente y a veces, hasta preferimos dejar de hacerlo. La fatiga crónica, falta de motivación para entrenar, exceso de pensamientos negativos con respecto a nuestro rendimiento, entre otros, pueden ser señales de que ya no lo estamos disfrutando. Aquí te dejamos 10 recomendaciones que a nosotros nos han funcionado.

  1. Que sea un espacio para ti misma. Resérvalo todos los días, que siempre cuentes con esos minutos para entrenar. Cuando empiezas a postergar tus entrenamientos porque otras cosas parecen más importantes, es cuando se vuelve pesado. Organiza tu día y trata de ser flexible por si alguna vez las cosas no salen como quieres. Lo importante es que siempre cuentes con ese espacio de forma segura y tranquila.
  2. Ten tiempo para hacer otras cosas. Es frecuente que te enganches corriendo y que al final, parezca que vivas para correr. Grave error. A menos que vayas a ir a las Olimpiadas o quieras participar en un Campeonato Mundial, tú corres porque te gusta y te desafías a ti misma. Tener tiempo para hacer otras cosas hará que sigas disfrutando de correr porque no estás sacrificando tiempo de calidad con tus familiares y amigos.
  3. No te compares con otras. Hacerlo te pones en desventaja y son actos de juicio super injustos para ti. Nunca lo hagas, solo debes comparar tu rendimiento contigo misma, de a otra forma, todo el tiempo desconfiarás de tus capacidades.
  4. Combina tus entrenamientos para no aburrirte. ¡No solo corras! Enfrentarnos en solitario todo el tiempo a nosotras mismas al correr puede resultar cansado, haz otros ejercicios, sobre todo, los que son en grupo. ¿Por qué no pruebas esa clase de baile a la que quieres ir? ¿O rodar en bici con un grupo de amigos?
  5. Come como atleta. ¿Quieres buenos resultados? Tienes que comportarte como lo que quieres ser. Cuidar de tu alimentación es una tarea super motivante. A muchas mujeres nos enseñaron que comer podría ser una tortura y no es así, llevar una dieta equilibrada no solo tendrá efectos en tu cuerpo sino que tu estado de ánimo estará mucho mejor.
  6. Corre con música. Escúchala dependiendo de tu estado de ánimo o del tipo de entrenamiento que te toque hacer. A veces lo que uno necesita es subir el número de beats pero otras ocasiones, andamos tan aceleradas que lo que queremos es tranquilizarnos. La música siempre será una grana aliada para mejorar nuestro rendimiento y estado de ánimo.
  7. Si te lesionas, no te castigues. Lo peor que puedes hacer es hablar mal de ti. Más bien piensa ¿qué te dirías si no fueras tú? A veces nos castigamos con palabras o frases que a nadie más le diríamos. Si te lesionas es que tu cuerpo te estuvo hablando y no hiciste caso, pero se vale reparar el daño y seguir adelante. Nadie es perfecto.
  8. Siempre ponte pequeñas metas. Es mejor para que así las puedas cumplir y te mantengas siempre motivada. Cada semana piensa qué es lo que deseas lograr y traza los pasos que vas a seguir. No hay mejor motivación que la confianza y fortaleza que se gana al cumplir una meta.
  9. Premia tu esfuerzo. Reconócete como una triunfadora. Si bajaste tu tiempo, si hiciste un km más, si te levantaste más temprano, si ahora sí acabaste tu entrenamiento, etc, es motivo para que te premies y no tiene que ser con comida o un regalo físico, sino mirándote al espejo y decirte: “estoy orgullosa de ti”.
  10. Que tu carrera tenga un propósito. No siempre tienes que ayudar con dinero, hazlo con tu tiempo motivando a otras y otros a que empiecen a correr. Invita a una amiga a hacerlo, corre con causa, a veces, el solo hecho de que nos vean corren es la inspiración de personas que ni conoces.

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