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Estoy en Londres, una de mis ciudades favoritas. El maratón está a unos días y la ciudad con la misma vibra de siempre. No hay mucho ruido por el maratón, pareciera que aquí los corredores son solo eso, corredores y punto. No es como Chicago o Nueva York, donde los participantes del maratón toman las calles y se hacen notar (que no está mal), pero aquí no hay esa parafernalia para hacernos sentir héroes por un día. ¡Eso me gusta! No somos superiores por correrlo. En Berlín me pasó lo mismo.

Mientras disfruto de la ciudad, llegamos a nuestro punto de encuentro en “petit comité” con Haile. Nadie sabía nada. Solo me dicen: “ahora verás la sorpresa”. Una corazonada me advierte que es él. Me emociono como esas niñitas que esperan a One Direction o Justin Bieber afuera de su hotel. Bajo una escaleras y ahí está, pequeñito y tan delgado, parado a un lado de una banca, como si nada, con una sonrisa de oreja a oreja.

¡No puedo más! Contengo mi emoción (no iba a hacer un “oso” ahí, en el fondo ya soy más madura) nos saludamos y nos damos un beso y un abrazo. Le pido una “selfie”, reímos y recuerda a México con mucho cariño. Haile es Haile. Es la segunda vez que lo veo en persona, pero es la primera que tengo un encuentro más cercano con él. Lo conocí en el Maratón de Berlín 2008, cuando adidas me invitó a sus oficinas en Alemania y ahí me impactó su sencillez y su dureza mental consigo mismo. Han habido tres veces en mi vida de corredora que me he emocionado por ver llegar a la meta a un elite como ellos: la primera fue ese año cuando Haile rompía el récord del maratón implantado por el mismo en Berlín, la otra cuando Paula Radcliffe ganó el Maratón de Nueva York en 2008, y la última, fue en este viaje al ver a Wilson Kipsang volar y cruzar la meta del Maratón de Londres.

Palabras más, palabras menos. “Encuentren su motivación”, se enfoca en eso para darnos un consejo. Al final, le pido que grabe un mensaje para sus seguidores en México. Accesible y sonriente acepta. “Hola México, ¿cómo están los corredores mexicanos de otro tiempos? Manténganse, corran, más rápido, representando a México”, finaliza Haile con entusiasmo. Tiene muy claro quiénes eran esos corredores “veloces” de otros tiempos: Germán Silva, Benjamín Paredes, Andrés Espinoza, Arturo Barrios…pero ahora ya no ve ese nivel. No iba a entrar en detalles pero era un señalamiento muy fuerte. Él, que es considerado el Emperador del Maratón, preguntaba y señala el buen nivel de los corredores mexicanos. ¿Cómo explicarle lo que pasa en México? Necesitábamos más tiempo. Solo agradecía ese comentario.

Me firma su libro, una autobiografía para disfrutar toda una noche. Así lo hice, en el mismo Londres, mientras el jet lag hacía sus efectos, me bebí un té de manzanilla y admiré la ciudad por mi ventana. Como buena fan, también me firma la playera que traigo puesta ¡Cuánta motivación! ¡Nunca, a nadie, le había pedido un autógrafo para mi playera!

Al siguiente día lo seguí por las pantallas que estaban al frente de mi en la meta del maratón. Fue un gran “pacer”, aguantó hasta el km 15 por esa terrible alergia al polen que tiene y que le causa problemas respiratorios, la cual hoy sabemos, no le permitirá competir en el Maratón de Hamburgo. El quería correr 30 kms.

Y otra vez, como en todas las veces que he tenido la oportunidad de conocer a verdaderos “líderes” como él, no solo del deporte, sino de la política, la literatura, las causas sociales, etc…siempre predomina algo: sencillez. ¡Ah, que lindo es llenarme de esa vibra! ¡Que lindo es platicar y aprender de ellos! ¡Que lindo es rendir honor a quien honor merece!

Gracias por la oportunidad, gracias adidas por llevarme hasta él. ¡Quiero seguir corriendo maratones!

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10256473_637130399688507_3349620909535725444_n*Publicado el 25 de abril de 2014