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No creas que se tratan de kilómetros “chatarra”, en realidad, los trotes de recuperación al siguiente día de un entrenamiento intenso o una carrera, son más benéficos de lo que imaginas.

Se hacen a ritmos muy suaves y la distancia depende del nivel físico de la corredora. Aunque no está comprobado que ayuden a minimizar el dolor después de una carerra, lo cierto es que este tipo de sesiones sirven para incrementar tu condición física, tanto como lo hacen los intervalos o las largas distancias, ya que retan a tu cuerpo a correr cuando aún se siente fatigado a pesar de que hagas una distancia más corta. Toma en cuenta que no hay reglas en cuanto al número de kilómetros de un trote de recuperación, depende mucho de la distancia para la cual estés entrenando. Por ejemplo, alguien que corre para un maratón, su trote de recuperación podría ser de 12 kms, alguien que entrena para un 10k, tendrá un trote de 6kms.

Estos trotes o carreras de recuperación tienen un propósito: ayudar al cuerpo a recuperarse y prepararte para la siguiente sesión intensa. El descanso es bueno, no perderás la condición, más bien, es parte importante de tu programa de entrenamiento para evitar lesiones y permitir que el cuerpo se recupere para trabajar más fuerte. Además, son necesarios si corres al menos 4 días a la semana. Si tu plan los marca, ¡no te los saltes!